Migración

P1010951

MIGRACION

DESDE UNA VISION PSICOSOCIAL.

Por Karla Santos Ochoa

Ante los últimos acontecimientos de las masivas migraciones en forma de caravanas de hondureños  y hondureñas; nos corresponde como profesionales de la psicología social, analizar desde una visión sistémica, las causas y consecuencias psicosociales que provocan este éxodo.

El fenómeno de las migraciones en Honduras no es cuestión de novedad, sin embargo,  en su condición de masivas como se han presentado a partir del 13 de octubre del 2018, no tienen precedentes. Es llamada crisis “humanitaria”, aunque bien lo dice el Dr. Juan Almendarez, esta es una crisis inhumanitaria, alejada de la dignidad humana,  porque es originada y repercute en áreas psicológicas, sociales, culturales y económicas.

Ahora, ¿porque se han dado estas migraciones masivas? Existen todo un conjunto de aspectos psicosociales que impulsan a estas personas a migrar.  En los últimos años se ha reflejado un progresivo incremento en la cantidad de personas que migran, así mismo las deportaciones, accidentes y muertes en la ruta migratoria. Aun con los inminentes peligros las personas siguen saliendo de Honduras. Generalmente solos o solas, o en grupos pequeños. Las estadísticas evidencian una crisis en los gobiernos de los últimos años, altos índices de violencia de pandillas, violaciones recurrentes a los derechos humanos, alto costo de la vida, desempleo, políticas extractivistas, sistema sanitario y educativo precario, vulnerabilidad medio ambiental. No hay que olvidar que venimos de un golpe de Estado en el 2009 y otra crisis electoral así casi ya un año. En el actual gobierno la pobreza es del  67% según la CEPAL, han incrementado los asesinatos y criminalización de defensores de derechos humanos, femicidios, , impunidad, corrupción, la población carcelaria, conflictos de tierras y bienes comunes, violencia de género, una militarización gradual de la sociedad, falta de protección de los derechos sexuales y reproductivos etc. En esta medida aumenta la cantidad de solicitudes de asilo, el desplazamiento interno y la migración. No existen políticas estructuradas que enfrenten esta problemática, y las personas buscan la sobrevivencia, no son migrantes voluntarios, ¨solo sería migrante voluntario quien pudiendo sobrevivir con dignidad en su entorno social de origen, decide hacerlo en otro lugar¨ (Celis Sanchez y Aierdi Urranza).  Honduras se convirtió en una enorme cárcel, sus ciudadanos y ciudadanas son reprimidos si atreven a pensar, si se atreven a organizar y accionar, si se atreven a huir.

Todos estos hechos generan impactos en la multidimensionalidad del ser humano, por ello la variedad de enfermedades relacionadas con este entorno mórbido. La salud mental está directamente relacionada con los derechos humanos, por lo tanto tampoco es garantizada. Existen escasos datos sobre las condiciones de salud mental de la población, los que brindan los hospitales públicos y hospitales psiquiátricos son los datos a lo que tenemos acceso y de los cuales partimos. Según el Hospital Mario Mendoza a diario atiende entre 15 a 20 pacientes nuevos, de 2 a 3 pacientes ingresan diariamente por intentos de suicidio. En el Hospital Escuela se reciben al mes en promedio 40 casos de depresión y 30 casos de estrés. En el hospital Psiquiátrico Santa Rosita 9 de cada 10 pacientes hombres son ingresados por uso de drogas, niños desde los 8 años consumen drogas, la migración de sus padres es una de las causas mayoritarias.  El alcoholismo es otro de los problemas de salud mental con más prevalencia, y podemos mencionar síntomas y cuadros clínicos individuales y familiares que provocan las condiciones de vida en este país: desesperanza, frustración, miedo, ansiedad, angustia, cólera, tristeza, impotencia, culpa, vergüenza, estrés, enfermedades, alteración en los ritmos biológicos, disfuncionalidad familiar, depresión, suicidio, entre otros.

Las migraciones traen consigo impactos psicosociales, rompimientos a nivel familiar y comunitario, se crean duelos y rupturas en el tejido social, ante las migraciones masivas, la comunidad pierde familias, personas que aportan y contribuyen a la sociedad, quienes a la vez dejan familias extendidas cortando vínculos necesarios.

Migrar es una de las soluciones que se vislumbran cuando existe la necesidad de cambiar la realidad, sin embargo, ningún país, el de origen, tránsito  o recepción están preparados para atender el fenómeno migratorio, esto se ha evidenciado en los últimos días donde las personas que integran la caravana han tenido que dormir en la calle, con ayuda de las poblaciones en la ruta se han alimentado y obtenido lo mínimo. Según la Corte Interamericana de Derechos Humanos la caravana está integrada por familias e incluye a personas en situaciones de especial vulnerabilidad como niñas y niños, comunidad LGTBI, mujeres embarazadas y personas mayores. Las mujeres y niños se llevan la peor parte al ser según datos del CIPRODE, más del 50 % dentro de la primera caravana, la mayoría de ellas son mujeres solteras que cargan a sus hijas e hijos. La misoginia no se ha esperado hacerse notar, según diario digital El País, en México, unas familias que se separaron de la caravana,  fueron emboscadas y asaltadas, los criminales violaron a las mujeres frente a sus parejas y a sus hijos. Es preocupante cuando hay muchas niñas y adolescentes viajando solas.

El recorrido de la caravana ha desencadenado reacciones y medidas hostiles por parte de diversas autoridades en países de tránsito y destino en contra de las personas migrantes y de defensores de derechos humanos que integran la caravana. La CIDH observa con preocupación el pronunciamiento de autoridades estadunidenses categorizando a la caravana como una amenaza a la soberanía y a la seguridad nacional y afirmando que este movimiento de migrantes incluye a muchos criminales, lo que fomenta actitudes xenófobas en contra de dichas personas. Los y las migrantes han enfrentado situaciones de bastante precariedad, en particular en lo que concierne a falta de acceso a alimentación, agua, servicios de salud, y sanitarios, albergue, así como realizar el recorrido a la intemperie. Al menos dos personas han muerto en el recorrido y muchos han sido víctimas de agresiones y estigmatización.

Por otro lado, la migración colectiva permite movilidad al sistema familiar en su totalidad, desde niños, niñas y ancianos;  brinda cierta seguridad que ofrece la relación entre familias, solidaridad grupal, no existen intermediarios “coyotes”, tampoco se cruza la ruta migratoria que normalmente hace un migrante solo o en pequeños grupos hacia  EEUU, ruta que ofrece muerte, es poco probable que se acerquen grupos criminales a esta masiva caminata, la fuerza de una multitud puede abrir fronteras como lo que sucedió en la frontera Guatemala-México. Y al ser televisada y documentada la caravana, las comunidades ofrecen apoyo con lo necesario.

Para las personas en las caravanas volver no es opción, huyen y también tienen un sueño, y eso brinda la esperanza de transformar la propia realidad. Independientemente si son recibidos o no en su país de destino, los y las migrantes visibilizaron la situación de la población hondureña a nivel Internacional, de manera colectiva, en una caminata que evidencia el fracaso de los gobiernos y el sistema de turno en Centroamérica. Queremos pensar que este accionar por cambiar su presente y su futuro continuara,  que se convertirán en actores activos de sus propias vidas, empoderaran sus comunidades, su país, que al fin y al cabo son ellas y ellos; el imaginario colectivo, la cultura, la identidad, se llevan consigo y se abrirán paso a exigir los derechos que les corresponden en su propio país o en el país que les abra las puertas a una vida digna.

En conclusión, los problemas que origina la migración masiva, son de raíces estructurales mayoritariamente, por tanto, solventar esta crisis humanitaria requiere de una transformación social-política-económica del Estado Hondureño, de las leyes migratorias a nivel mundial, de la visión holística de la problemática por parte de Gobiernos, organismos internacionales, organizaciones vinculadas al tema, de la conciencia de los impactos que genera la criminalización, y de la certeza que la vida y la dignidad humana están por sobre fronteras, naciones, políticas, orígenes, etc.

Karla Santos Ochoa.

Licenciada en Psicología, egresada en el año 2006. Ha cursado diferentes diplomados como ser: en psicología forense, Diplomado en primeros auxilios psicológicos con enfoque psicosocial por parte de Iniciativa Ciudadana de México. Diplomado  en Trabajo psicosocial en procesos de búsqueda y exhumaciones de victimas de desaparición forzada y otras violaciones de los Derechos Humanos, “Grupo de Acción Comunitaria” GAC.  Ha laborado en diferentes áreas de la psicología. Actualmente desarrolla su interés por el abordaje de la psicología social  como  parte de la Organización In lak´ech Acción Psicosocial.